Situado entre las provincias de CIUDAD REAL y ALBACETE, este espectacular espacio natural sorprende por la belleza de sus lagunas, unidas entre sí por pequeños saltos de agua y cascadas, formando un paisaje modelado durante miles de años y único en Castilla-La Mancha.
En nuestra visita al Parque
Natural de las Lagunas de Ruidera hemos podido disfrutar de tres lugares que,
por diferentes motivos, merecen una mención especial.
Nuestra primera parada nos llevó hasta el CASTILLO DE PEÑARROYA (enlace a nuestra publicación), una impresionante fortaleza situada sobre un promontorio rocoso y junto al embalse del mismo nombre.
La visita no nos decepcionó, así el Castillo nos
regaló: historia, naturaleza, arte y unas panorámicas difíciles de olvidar. Una
fortaleza que nació para vigilar y defender, que con el paso de los siglos se
convirtió también en santuario y que hoy continúa contemplando, desde su
privilegiada atalaya, cómo el Guadiana y las aguas del embalse se extienden
tranquilamente a sus pies.
Continuamos nuestro recorrido hasta uno de
esos lugares donde merece la pena detenerse simplemente para contemplar una
magnífica panorámica de una de las lagunas más conocidas del parque. Paisaje que,
visto desde el MIRADOR DE LA LAGUNA DEL REY (enlace a nuestra publicación), parece querer recordarnos que
La Mancha también sabe sorprendernos con agua, naturaleza y horizontes capaces
de quedarse en la memoria.
Y, por supuesto, no podía faltar uno de los rincones más singulares y conocidos de Ruidera: la CASCADA HUNDIMIENTO (enlace a nuestra publicación), una de esas maravillas del Parque que no necesita grandes presentaciones ni adornos. Basta acercarse, escuchar el agua y dejar que la mirada haga el resto. Nosotros lo hicimos… y una vez más, las Lagunas de Ruidera volvieron a demostrarnos que en este Parque Natural la naturaleza parece empeñada en superarse a cada paso.
Estas tres visitas fueron solamente una
pequeña muestra de todo lo que podemos encontrar en el Parque
Natural de las Lagunas de Ruidera. Y precisamente por eso, no queremos que
sean las últimas. Nuestra intención es volver algún día y recorrer la zona con
mucha más calma, detenernos en aquellos lugares que esta primera aproximación
no nos permitió conocer y disfrutar de sus paisajes con el tiempo que realmente
merecen. Porque Ruidera no parece un lugar para visitar con prisas. Es un
espacio para recorrer poco a poco, descubrir sus lagunas, contemplar sus aguas,
caminar por sus senderos y dejarse sorprender por cada rincón.
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