RUIDERA, CASCADA HUNDIMIENTO

La Cascada Hundimiento es una de las grandes maravillas y uno de los saltos de agua de mayor altura del Parque Natural de las Lagunas de Ruidera.

Nuestra visita comenzó junto al cementerio municipal, desde donde parte un camino de tierra completamente accesible en silla de ruedas que desciende hacia la cascada y además comparte trayecto con el Camino Natural del Guadiana. Un recorrido cómodo que permite disfrutar del paisaje sin renunciar a nada y desde el que ya comenzamos a intuir que allí abajo nos esperaba algo especial.

Pero nosotros, como suele ocurrir cuando viajamos mi mujer, mi hija y yo, no nos conformamos con mirar desde lejos. Por lo que continuamos por él, hasta alcanzar el tramo de pasarelas de madera que nos acercaría, directamente, hacia uno de los grandes espectáculos naturales de este rincón de Castilla-La Mancha.

Al inicio de estas, un panel informativo nos cuenta que mucho se ha escrito y hablado de esta Cascada Hundimiento, cuyo origen es tan interesante como el lugar en sí. Según el relato, el 20 de enero de 1545 se produjo un enorme hundimiento en el «heredamiento» de Ruidera. La causa habría sido un tremendo temporal, acompañado de una intensa lluvia, que provocó la rotura de la barrera tobácea y arrasó incluso varios molinos que se encontraban en aquel lugar. La crecida del Alto Guadiana fue tan desmedida que las aguas llegaron hasta Argamasilla de Alba aquella misma tarde y, poco tiempo después, hasta Tomelloso, provocando importantes inundaciones y serios estragos a su paso.

Y es que, para entender realmente este espacio natural, hay que imaginar todo el sistema de las Lagunas de Ruidera como una gigantesca escalera natural. Las lagunas se suceden a diferentes alturas y el agua va salvando esos desniveles mediante cascadas y rápidos, aunque buena parte de ella continúa su recorrido de forma subterránea.


Tras ilustrarnos sobre la historia y formación de este enclave, continuamos el corto paseo sobre las pasarelas que nos acercan al espectacular mirador situado frente a ella.

Y entonces llegó el momento más alucinante. Ante nosotros, el agua, la piedra y la vegetación componían uno de esos paisajes que parecen escapados de una postal, aunque ninguna fotografía consigue transmitir del todo la fuerza del lugar. El rumor del agua, la exuberancia de la naturaleza y esa sensación de estar contemplando una de las obras maestras que el tiempo ha ido modelando pacientemente convierten este rincón en uno de esos sitios que se recuerdan mucho después de haberlos abandonado.


La Cascada Hundimiento no necesita grandes presentaciones ni adornos. Basta acercarse, escuchar el agua y dejar que la mirada haga el resto. Nosotros lo hicimos… y una vez más, las Lagunas de Ruidera volvieron a demostrarnos que en este Parque Natural la naturaleza parece empeñada en superarse a cada paso.


Allí estuvimos un buen rato contemplando la cascada, haciendo numerosas fotografías y leyendo el panel que explica detenidamente como se formó esta belleza.

«Menudo espectáculo». Nos cuesta marcharnos, y mientras nos vamos alejando, todavía nos parece imposible habernos topado con tanta belleza natural, en esta parte de España.



Porque sí, en esta ocasión, el Parque Natural nos descubrió tres enclaves espectaculares: El CASTILLO DE PEÑARROYA; el MIRADOR DE LA LAGUNA DEL REY y como no, esta Cascada Hundimiento. Pero deseo no sean los únicos, mi intención es volver algún día y recorrer la zona con más detenimiento y disfrutarlos más a fondo.  

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