martes, 23 de noviembre de 2021

ALARCÓN, CUENCA

 

En nuestro viaje hacia la Comunidad Valenciana, quisimos aprovechar para conocer esta hermosísima localidad de Alarcón, levantada en lo alto del peñasco llamado según la leyenda, el Pico de los Hidalgos,  y que asoma vertiginoso a un cerrado meandro que el río Júcar ha tallado durante millones de años, dibujando uno de los pueblos más bonitos de Castilla la Mancha.


Veníamos de visitar el Yacimiento Arqueológico de Segóbriga y como era mediados de octubre, rápidamente se nos echó la noche encima mientras contemplábamos esa bella imagen desde un mirador, antes de atravesar las tres puertas del recinto amurallado que guardan la Villa.

Iniciamos la visita de su pequeño y encantador Conjunto Histórico Artístico, uno de los más relevantes de la provincia de Cuenca, en la Plaza del Infante Don Juan Manuel, presidida por el Palacio del Concejo, obra renacentista del siglo XVI y uno de los más antiguos edificios civiles.

En esta plaza también se inicia un curioso recorrido por los escenarios reales de la novela de Eloy Moreno, El Regalo, ambientada en esta población.



Nos adentramos en sus calles empedradas, en las que aparecen alguno de los ejemplos más relevantes de su arquitectura, que nos darán pistas sobre el poder económico y social que ha tenido en su historia.




Cuatro iglesias de distintas épocas.

El Castillo más bello y mejor conservado de Cuenca, convertido en el Parador Nacional de Turismo Marqués de Villena el año 1966.

Casonas o Palacios como este Palacio de los Castañeda, del que sólo queda la portada del siglo XVI, y que pudo ser obra de Esteban Jamete, escultor y entallador natural de Orleans.

Y otras edificaciones que nos revelan unas magníficas portadas románicas.

Pero también, algunas frases del Infante Don Juan Manuel, hombre de armas, política y letras, e influyente consejero de reyes. Señor de Alarcón, en su castillo, en el que pasó largas temporadas, pudo escribir algunas de sus mejores obras como el perdido “Libro de la Caballería” y “El Conde Lucanor” o “Libro de Patronio”. Por ambos está considerado como el máximo exponente de la prosa castellana del siglo XIV.

Cenamos algo en uno de esos escenarios de la novela antes mencionada y nos fuimos al hotel a descansar y así, al siguiente día, poder explorar con más detalle la villa.

Nos levantamos temprano y después de desayunar frente al ayuntamiento, continuamos la visita, que no pudimos hacer guiada pues ya no quedaban plazas cuando programamos el viaje.

En uno de los laterales  de la Plaza se alza la Antigua Iglesia de San Juan Bautista (siglos XVI- XVII), que muestra una portada de Juan de Herrera (estilo herreriano] y una torre que ha perdurado de la primitiva iglesia. En la actualidad desacralizada, alberga en su interior el Centro de arte de pintura mural de Alarcón patrocinadas por la UNESCO , en el que el artista conquense, Jesús Mateo, ha decorado todos los paramentos verticales y bóvedas del templo (Visita Virtual 360º).

Cierra la Plaza al Este la Casa del Arcediano, presentando en su fachada el escudo de los Lorca-Figueroa. 

Nos asomamos ahora al Mirador de San Juan, desde el que divisamos parte de las estructuras que conformaban el recinto defensivo de la villa al otro lado del río, como son: la misteriosa Torre de los Alarconcillos, diferente a todas las demás y única en España, se desconoce su uso y está descartado su uso militar. La manda construir el Infante Don Juan Manuel  en torno a 1328, y tiene una planta muy extraña, con un cubo central y cuatro tangentes alrededor, estos, orientados a los cuatro puntos cardinales. Alrededor de la torre se mantienen restos de estructuras murarias de un recinto propio con que contaba para su protección.

La Torre del Cañavate del siglo XIII, evitaba que nadie entrase por la parte trasera de la villa. No se conserva íntegra la muralla o coracha que desciende hasta el río y falta el espacio donde se encontraba la puerta que cerraba este sistema defensivo. Junto a ella hay un mirador desde donde se pueden contemplar unas espectaculares vistas de la hoz de Alarcón y de la villa.

Seguimos el paseo hacia la Antigua Iglesia de Santo Domingo de Silos, que mantiene todavía en pie elementos arquitectónicos de los siglos XV y XVI, como los arcos fajones, los muros formeros, y la portada protogótica de transición, así como una torre de traza renacentista.

La iglesia original fue construida en el siglo XII, siguiendo las directrices del románico, pero con influencias del Gótico. La que un día quizá fuese la más humilde de las cinco parroquias, que llegaron a existir en Alarcón, sobrevive hoy, transformada en un moderno Auditorio y Sala de Exposiciones.

Nos asomamos ahora al Mirador de la Peña desde el que disfrutaremos de unas extraordinarias vistas de la hoz del Júcar y las torres antes mencionadas.

Así llegamos al edificio más emblemático de Alarcón, y que ha marcado su historia a lo largo de sus más de 8 siglos de existencia, y no es otro que su Castillo. Según las crónicas fue ciudadela árabe, pero su leyenda data de finales del siglo XII, cuando tras nueve meses de asedio implacable, un caballero cristiano ayudado por dos dagas consiguió trepar por sus muros y conquistarlo para el rey Alfonso VIII. En el siglo  XIV Don Juan Manuel hará alguna reforma. En el lienzo oeste destaca su impresionante torre del homenaje, símbolo de la majestuosidad del edificio y obra de don Juan Pacheco, Marqués de Villena, hacia 1460.




Nos dirigimos ahora a la Iglesia de Santa María del Campo, la más importante de las cinco parroquias que llegaron a existir en Alarcón. Fue erigida en el Renacimiento con vocación de "templo ideal" según los cánones de la época y roza esa aspiración de perfección. Se construyó entre 1520 y 1565, sobre el anterior templo Románico, y en ella intervinieron los mejores artistas de su tiempo, como el arquitecto Pedro de Alviz. En la portada (1550-1559) se ve la excelente mano de Esteban Jamete (Etienne Jamet), sus trazas recuerdan a su famoso arco en el interior de la Catedral de Cuenca. Es grandioso, y está planteado como un gran retablo en piedra, acogido por un gran arco triunfal exterior, lo que le da un aspecto monumental. Al entrar destaca la bóveda gótica, las majestuosas columnas y las tres naves nos recordarán a las grandes catedrales Góticas. En su interior, además de la bóveda, el protagonismo lo recoge el maravilloso retablo del altar mayor, pieza única en Castilla la Mancha, está considerado como uno de los más importantes del Renacimiento en la región. Destacan también en su interior la pila Bautismal y el coro Barroco.


Nos queda por visitar la más antigua de las cuatro iglesias que quedan actualmente en pie en Alarcón y para admirar esta bella construcción, cruzamos el llamado “Arco de la Villa” que se abre bajo la torre campanario de la Iglesia de la Santísima Trinidad

Su nave central es del siglo XIII, y a finales del siglo XV comenzarán dos obras, la de su herosa portada plateresca y las obras de la nave norte que se terminarán a comienzos del siglo XVI, en tiempos del Marqués de Villena Diego López Pacheco y del Obispo Diego Ramírez de Villaescusa, que colocan sus escudos tanto en la portada como en las claves de esta nueva nave.


Continuamos nuestro agradable paseo para dirigirnos a conocer otros elementos que formaban parte del extraordinario recinto defensivo de la villa, uno de los mejor conservados en España. 


Así, a unos 300 metros de la iglesia, nos topamos a los pies del Castillo con la Puerta del Bodegón, en la que se aprecian diversas fases constructivas en el mismo, con el variado uso de mampostería, sillería, encofrado de tapial, etc. que podrían corresponder desde restos originarios de su periodo islámico hasta las últimas reformas realizadas en el siglo XX. La puerta muestra un gran vano realizado en sillería con arco rebajado de medio punto sobre el que vemos un escudo y por encima un adarve con aspilleras fusileras.

Traspasada esta, podemos asomarnos al Mirador de Leonor de Plantagemet, esposa de Alfonso VIII, desde el que tendremos una privilegiada vista de este tercer recinto amurallado que defendía la villa, donde también se encuentra la Puerta de Chinchilla o de Las Moreras, por la que se accede al Puente del Picazo, del que arranca una antigua vía romana secundaria.



En la ladera que desciendo al rio por el lado norte del Castillo y pegada a la roca sobre la que se alza este, vemos otra puerta con su defensivo torreón cilíndrico macizo. Es la  Puerta de la Traición, y antes de ella se abre en la misma muralla otro vano o puerta desde el que se puede visualizar el exterior de esta zona fortificada que discurre en forma tortuosa y descendente por las faldas del cerro hasta terminar en la abrupta orilla del río, donde se abre la Puerta del Río para defender el posible acceso invasor proveniente desde el otro Puente de Tébar, Cañavate o del Henchidero.

A escasos metros de la Puerta de la Traición vemos la Torre y Puerta del Calabozo construida en tiempos del Infante Don Juan Manuel (s. XIV). La torre, también denominada de Enmedio o de Armas, pertenece al segundo recinto defensivo, su interior tiene forma rectangular y el exterior perfil pentagonal.

Traspasada esta puerta, nos adentramos en el que fue un angosto istmo del cuello del meandro del Júcar y que hoy es una estrecha carretera de acceso a la Villa, desde el que disfrutamos de unas maravillosas panorámicas del Castillo y su conjunto fortificado.

Frente a nosotros se alza la Torre y Puerta del Campo, mandada construir por Don Juan Manuel en el primer tercio del siglo XIV. Se erige como primera defensa adelantada al recinto amurallado del Castillo y Villa de Alarcón, dispuesta sobre un altozano frente a la población y en estratégica posición desde la que se domina visualmente tanto el resto de sus torres fortificadas como un amplio territorio o campo circundante y lugar principal por donde podían aparecer los posibles atacantes.

Esta gruesa y prominente torre de cuatro pisos, alcanza en la actualidad una altura de unos 24 metros y aunque no conserva restos de su almenado sí se han preservado en tres de sus lados las cuatro ménsulas que sustentaban cada uno de sus matacanes.

La Puerta del Campo, es la entrada natural a la población y está realizada en sillería y rematada con arco de medio punto. Sobre ella se conserva un escudo con las armas de Don Juan Manuel que en sus cuarteles se representan dos leones y dos manos aladas que sujetan una espada.

Nos despedimos de Alarcón, contemplando esta impresionante fortaleza inexpugnable, arropada por un triple paño de muralla, que concita varias leyendas. Una alude a Fernán Martínez de Ceballos, que escaló a base de puñales la Torre del Homenaje cuando la conquista cristiana, en 1180. Otra refiere cómo la cautiva Elvira Ruiz entregó a los asaltantes cristianos las llaves de la fortaleza. Otra, en fin, atribuye el nombre del Pico de los Hidalgos al triste final de los nobles sarracenos asediados: cegaron sus corceles y los lanzaron a la carrera por ese precipicio.

TODA LA INFORMACIÓN INCLUIDA EN ESTA PUBLICACIÓN, HA SIDO RECOGIDA DE LOS SIGUIENTES ENLACES:

https://www.descubrealarcon.es/

https://www.elarteencuenca.es/blog/castillo/alarcon-castillo-1

https://www.rutasconhistoria.es/loc/castillo-de-alarcon

https://www.elarteencuenca.es/mapa-interactivo

https://www.descubrecuenca.com/es/enclaves-y-poblaciones/la-alcarria/alarcon-iglesia-de-santa-maria-96

https://es.wikipedia.org/wiki/Alarc%C3%B3n_(Espa%C3%B1a)

https://www.parador.es/es/cultura/historia/vive-la-historia-parador-de-alarcon

https://viajar.elperiodico.com/destinos/leyendas-de-cuenca