Entrar aquí es como abrir un joyero
medieval. El espacio es diminuto, casi íntimo, pero tiene un magnetismo
hipnótico. Imagina esto: cuatro columnas centrales sostienen el universo del
techo, dividiéndolo en nueve pequeñas cúpulas. Y aquí viene la magia de la
arquitectura andalusí... ¡ninguna cúpula es igual a otra!
La joya de la corona es la central,
donde unas nervaduras se cruzan en el aire dibujando una bellísima estrella de
ocho puntas. Las demás juegan con la geometría en un baile de arcos de herradura
que te obligará a mirar hacia arriba con la boca abierta. Es un laberinto
celestial condensado en unos pocos metros cuadrados.
Un abrazo entre tres civilizaciones
Si acaricias el espacio con la mirada (y
con calma, que las prisas no viajan bien), descubrirás arabescos vegetales y
patrones matemáticos esculpidos en las paredes que te transportarán
directamente a la gran Mezquita de Córdoba. Pero afina el ojo: algunos de los
capiteles sobre los que se apoyan los arcos ya estaban allí antes de que llegara
el Islam; pertenecieron a romanos y visigodos.
En este milimétrico rincón, tres
civilizaciones distintas se dan la mano y conviven en paz. Y eso, amigos míos,
es Toledo en estado puro.
El superviviente del año 999
Viajemos en el tiempo. Año 999. El Califato
de Córdoba brilla en todo su esplendor y en Toledo se levanta la mezquita de Bab
al-Mardum.
Por aquel entonces, la ciudad llegó a
tener al menos diez mezquitas, pero el tiempo, las guerras y las modas son
crueles. La mayoría desaparecieron o cambiaron tanto que hoy son irreconocibles con el permiso de la MEZQUITA DE TORNERÍAS,(Enlace a nuestra publicación), que llegó a nosotros a medias. Sin
embargo, nuestra pequeña protagonista resistió. Es la única mezquita de Toledo
que se conserva prácticamente intacta. ¡Más de mil años en pie contemplando la
historia!
El gran giro de guion llegó el 6 de mayo
de 1085, cuando el rey Alfonso VI conquistó la ciudad. La mezquita se consagró
al culto cristiano y se le añadió un ábside románico-mudéjar al fondo. Lejos de
romper la armonía, el ladrillo cristiano abrazó la piedra islámica, creando un
mestizaje arquitectónico precioso.
Entre el milagro y la leyenda: ¿Qué pasó
con el caballo del rey?
Toledo no sería Toledo sin sus leyendas,
esas historias que flotan en el aire y que hay que escuchar con ojos de niño.
Aquí se cuentan dos que son pura literatura medieval:
El "frenazo" del caballo real
Dicen que cuando el rey Alfonso VI entró
triunfante en la ciudad, su caballo (o el del mismísimo Cid Campeador, según a
qué toledano preguntes) se plantó en seco frente a la mezquita. El animal se
arrodilló y se negó a dar un paso más. Intrigado, el rey entró al edificio y
derribó un muro del que brotaba un misterioso haz de luz. ¿Qué había detrás?
Una imagen de Cristo oculta desde la época visigoda y a su lado, un candil que
llevaba cuatro siglos encendido. De ahí nació su nombre actual: el Cristo de
la Luz.
Tip viajero: Al salir, busca en el suelo
un adoquín blanco. Se dice que marca el lugar exacto donde el caballo hincó la
rodilla.
El Cristo que apartó los pies
La otra leyenda, más oscura y dramática,
habla de un intento de profanación en tiempos de tensiones religiosas. Alguien,
con malas intenciones, envenenó los pies de la imagen del Cristo para dañar a
los fieles que los besaban. Justo cuando el primer devoto se acercó, el Cristo
movió milagrosamente las piernas para salvarlo. El relato medieval añade que la
imagen fue apuñalada y llegó a sangrar, guiando el rastro hasta el culpable.
Historias de otra época que hoy forman parte del alma mística de la ciudad.
Lo que no te puedes perder (Tu
"Checklist" de asombro)
Cuando vayas, no lleves prisa. Siéntate
en un rincón y busca estos tesoros con la mirada:
- El juego de los techos: Intenta encontrar las
diferencias entre las nueve cúpulas.
- El eco de Córdoba: Déjate llevar por las curvas
de sus arcos de herradura.
- El puzle de la historia: Busca las huellas
romanas y visigodas en los capiteles.
- El abrazo mudéjar: El ábside circular que cierra el templo.
Antes de marcharte, echa un vistazo al
exterior. Justo al lado verás la Puerta de Bab al-Mardum, la entrada islámica
original de la muralla. Contemplarla es entender que estás ante el monumento en
pie más antiguo de todo Toledo.
Pequeña, silenciosa, poética y eterna.
La Mezquita del Cristo de la Luz lleva diez siglos guardando secretos. Cuando
salgas de sus muros y vuelvas a la luz del día, entenderás perfectamente por
qué Toledo nunca se olvida.
INFORMACIÓN
RECOGIDA DE LOS SIGUIENTES ENLACES:
https://es.wikipedia.org/wiki/Cristo_de_la_Luz
https://www.paseostoledomagico.es/historia-leyendas-cristo-de-la-luz/
https://es.wikipedia.org/wiki/Puerta_del_Sol_(Toledo)
https://es.wikipedia.org/wiki/Puerta_de_Valmard%C3%B3n
https://www.monumentalnet.org/monumento.php?r=TO-CAS-026-VAL&seo=puerta-de-valmardon
VISITA OTROS LUGARES DE LA PROVINCIA DE TOLEDO EN EL ENLACE.
















































No hay comentarios:
Publicar un comentario